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Melón, Cucumis melo / Cucurbitaceae
Manejo del ambiente de posrecolección
Se recomienda la pre-refrigeración hasta los 4-6ºC y humedad relativa de 85-90%. El etilenoAC tienen efectos positivos en algunas variedades. Las condiciones más adecuadas son con un 3-5% de O2 y de un 10-15% de CO2, aunque en la práctica comercial las atmósferas controladas no son habituales.

Después de la recolección es aconsejable la pre-refrigeración del melón, haciendo que los frutos lleguen a 4-6ºC en el menor tiempo posible, con una humedad relativa de 85-90%. Se puede realizar con aire forzado, aunque también con agua. Se aplica principalmente a los melones reticulados y cantalupos, llevando la temperatura del fruto a 2,2-5ºC.

En relación a la aptitud para la conservación, existen diferencias entre los melones de las distintas variedades botánicas y, en los últimos años, las casas de semillas han desarrollado melones con una aptitud mayor para ser almacenados (los ´larga vida´ o ‘Melones de larga duración’).

Los melones reticulados y cantalupos, entre los que están las variedades Galia y Charentais, son más perecederos que los inodoros pero tienen una menor sensiblilidad al frío. Pueden conservarse entre 1 y 2 semanas a temperaturas bajas, entre 0 y 4ºC.

La temperatura de conservación de los inodoros, ‘Piel de sapo’, "Tendral´, etc., debe estar comprendida entre 7 y 10ºC y se pueden almacenar, dependiendo del cultivar, entre 2 y 6 semanas.

La humedad relativa óptima para la conservación está entre el 85 y 90% y es esencial para conservar la calidad después de la cosecha; sin embargo, si se exponen los frutos a humedades excesivamente altas durante largos períodos de tiempo pueden producirse daños en la superficie del melón.

El etileno degrada la clorofila y hace que el melón recolectado verde logre su coloración amarillenta aproximadamente a los diez días de su aplicación, aunque para que el tratamiento sea efectivo, los melones deben haberse cosechado con un grado de madurez suficiente. La aplicación de este gas fue una práctica común en Estados Unidos para los ´Honey Dew´, pero en la actualidad tiende a desaparecer. Los melones ‘Cantaloup’ son moderadamente sensibles al etileno exógeno y puede producirse la sobremaduración durante la distribución y almacenamiento.

Se han hecho estudios sobre almacenamiento de melones bajo atmósfera controladas que indican que en los ‘melones cantaloupos’ en una atmósfera controlada produce ciertos beneficios bajo unas condiciones de humedad adecuada. Los melones de corteza gruesa (‘Negro’ y ‘Tendral’) son los que mejor se prestan a esta técnica. Durante 14-21 días en AC, se retrasa la maduración, se reduce la respiración y esto influye en la pérdida de azúcar y en la inhibición del deterioro de la superficie. Niveles superiores al 10-20% de CO2 son tolerados, aunque puede producir efervescencia en la pulpa del melón. Niveles bajos de O2 (<1%) o altos de CO2 (>20%) perjudican a la maduración, producen pérdidas de sabor y aromas, etc. Las condiciones más adecuadas son con un 3-5% de O2 y de un 10-15% de CO2.
Problemas de postrecolección
Pueden producirse alteraciones fisiológicas como son las quemaduras por sol, daños por frío, fruto hueco, rajado o vitrescencia. Alteraciones fúngicas producidas por diversos hongos y enfermedades causadas por bacterias.

Durante el almacenamiento o la comercialización del melón pueden producirse alteraciones fisiológicas o enfermedades causadas por hongos y bacterias.

Alteraciones fisiológicas:

Quemadura por sol
Los melones maduros son más susceptibles que los verdes a sufrir esta alteración. Aparecen unas manchas pardas que se vuelven negras con un margen clorótico en la zona del fruto expuesta al sol.

Daños por frío
Se producen por almacenamiento durante varios días a temperatura inferior a 2ºC y para prevenirlos se recomienda que se almacene a más de 5ºC. Aparecen unos hoyos empapados en agua que exudan a la superficie.

Fruto hueco
Es debido a desequilibrios hídricos y al uso de fitohormonas.

Rajado
Principalmente se produce de forma longitudinal. Se produce por desequilibrios hídricos (humedad ambiental o riego) durante la fase de formación del fruto.

Vitrescencia
Es un proceso degenerativo que ocurre una vez madurado el fruto, acompañado de rápida descomposición. Se corrige con los llamados ‘melones de larga conservación’.

Alteraciones fúngicas:

Colletotrichum lagenarium
La enfermedad que causa se conoce como antracnosis o niebla. Los frutos afectados presentan manchas redondas agrietadas de color pardo primero y negro después que se cubren de puntitos rosados.

Cladosporium cucumerinum
Produce unas manchas pequeñas, cóncavas y cubiertas por una pelusa gris. Suele aparecer durante el transporte y almacenamiento de los frutos, a veces con especial virulencia.

Fusarium cucurbitae
En los melones que han sufrido golpes y magulladuras la corteza se pone blanda y acuosa, con lesión en forma de cráter redondo y poco profundo. El micelio del hongo es blanco o rosado y se extiende en forma de pequeños pinceles.

Botrytis cinerea
Se conoce como ‘moho gris’ y su desarrollo se ve favorecido por las altas temperaturas y humedad ambiente.

Rhizopus nigricans
Se presenta en heridas y magulladuras con temperaturas superiores a 8ºC. La pulpa se reblandece y desprende un olor ligeramente agrio.

Phytophthora sp.
Este hongo produce manchas en la corteza, ligeramente hundidas y de borde rojizo. La corteza acaba arrugándose y el melón se aplana bajo su propio peso.

Bacterias:

Erwinia aroideae
Es la conocida ‘podredumbre blanda bacteriana’ y se caracteriza por el hundimiento de la corteza y exudado posterior. Suele presentarse en frutos lesionados con recolecciones lluviosas y cálidas.

Pseudomonas lacrimans
Aparecen manchas con apariencia de empapadas en agua, cubiertas por un exudado blanco lustroso.
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