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Calabaza, Cucurbita maxima / Cucurbitaceae
Manejo del ambiente de posrecolección
El curado es una técnica cuyo objetivo es proporcionar un ambiente favorable para que las heridas que se le hayan podido efectuar a las calabazas durante la recolección cicatricen, antes de almacenar el producto. Para ello se dejan secar al sol en la misma parcela. A esta finalidad se le suma que a las calabazas se les debe permitir su maduración final. En relación a la efectividad del curado existen diferencias de comportamiento según variedades. Las condiciones aconsejadas para realizar el curado suelen ser temperaturas en el rango 20 a 25ºC, durante 2 a 4 semanas, hasta 25-30ºC durante unos 20 días.

Esta variabilidad indica la necesidad de ajustar el manejo de la temperatura según la variedad.

El preenfriamiento no es técnica utilizada en esta especie por la baja actividad metabólica en el momento de la recolección, lo que permite que el descenso de la temperatura se produzca de forma natural. Por su sensibilidad a los daños por frío, en el caso de utilizarse preenfriamiento la temperatura no deberá descender de 10-13ºC, siendo los sistemas por aire los más apropiados.

Los tratamientos fungicidas son muy efectivos en el control de podredumbres posrecolección. El diclorán lo es en el Sclerotinia sclerotiorum, Botrytis sp. y Rhyzopus. Este último también se puede controlar con ácido sórbico y su sal de potasio. En frutos encerados también se produce una considerable reducción de afecciones sanitarias.

La conservación depende de las características genéticas de las calabazas. Dado que bajo este nombre se engloban dos especies, la C.maxima y C.moschata, caben diferencias entre ambas, así como en las variedades. Así las condiciones óptimas de conservación dependerá de cada una de ellas.

Normalmente se almacenan en ambientes sin control de temperatura, bien ventilados, con una humedad relativa baja (70%) para evitar el desarrollo de podredumbres. Para ello se colocan en lugares bien aireados apoyadas en tarimas o enrejados para permitir una buena circulación del aire.
Las condiciones que permiten mantener la calidad durante el máximo tiempo son temperaturas entre 6 y 12ºC y una humedad relativa baja, entre el 50 y 70%. Los frutos deben haber sido recolectados en estado de completa madurez.
Problemas de postrecolección
A diferencia de otras Cucurbitáceas como calabacines y pepinos, las calabazas se cosechan en completa madurez. Por ello su actividad metabólica es más reducida y por tanto posee una mayor vida posrecolección.

No obstante, los factores que afectan a la pérdida de calidad de las calabazas: pérdida de peso, amarilleamiento, fibrosidad, daños por frío, enfermedades, cambios composicionales y comportamiento frente al etileno.

Pérdida de peso
Este proceso no se manifiesta tan rápidamente como en otros productos ya que el grosor de la corteza de la calabaza impide que se produzca el arrugamiento. Sin embargo en las calabazas con cuello no se debe reducir el peso más allá del 15% para evitar que aparezcan oquedades en esta parte del fruto.

La conservación a bajas temperaturas (7-10ºC) disminuye la velocidad del fenómeno.

Amarilleamiento
Las calabazas de cáscara verde tienden a decolorarse durante el almacenamiento, adquiriendo tonos amarillos indeseables. Este proceso es más rápido a temperaturas comprendidas entre 13 y 21ºC, por lo que para ralentizarlo se aconsejan la conservación a 10ºC. Si se mantienen a temperaturas bajas (0-4ºC) no se produce amarilleamiento pero sí daños por frío.

Fibrosidad
En algunas calabazas la fibrosidad aumenta con el tiempo, reduciendo sus cualidades organolépticas. La temperatura óptima aconsejada para su conservación es de 10ºC.

Daños por frío
El almacenamiento en cámara frigorífica de las calabazas no es una práctica usual por motivos económicos y por la sensibilidad a las bajas temperaturas. Los frutos afectados por frío resultan fácilmente atacados por el hongo Alternaria a la salida de la cámara.

Enfermedades
Las principales enfermedades que afectan a las calabazas son: Alternaria, Podredumbre por Fusarium Antractonis, Podredumbre húmeda, Podredumbre por Phoma, Xanthomonas campestris pv. cucurbitae y otros patógenos.

- Alternaria: Producida por el hongo Alternaria alternata que afecta a los tejidos debilitados. Se suele presentar en calabazas recolectadas y a veces en el campo. La penetración del patógeno se produce por las heridas y la infección se puede llegar a extender por todo el fruto. Los tejidos afectados se vuelven secos y esponjosos. El micelio fructifica dando lugar a una eflorescencia oscura que se observa en las zonas afectadas. Los frutos recolectados antes de madurar y los recolectados tardíamente son más sensibles a esta enfermedad.

- Podredumbre por Fusarium: Varias especies de este género pueden originar podredumbres durante el almacenamiento pudiendo llegar a afectar a la totalidad del fruto, cuyos tejidos se desintegran. En la superficie se observa un micelio blanco a blanco-rosado. Para reducir su incidencia se recomienda efectuar una correcta manipulación para no dañar la cáscara del fruto, así como eliminar los frutos que presenten alteraciones en la zona que estuvo apoyada en la tierra. En la parcela es conveniente aplicar pulverizaciones preventivas con benomilo antes de la cosecha, para reducir el inóculo que llegue al almacén. Los tratamientos por inmersión o pulverización en posrecolección, previos al almacenamiento, con tiabendazol o sorbato de potasio más ácido sórbico, también controlan la enfermedad.

- Antracnosis: Los hongos causantes de esta enfermedad son el Colletrotichum gloesosporioides, C.lagenarium y C.dematium. Todos ellos infectan las calabazas durante el cultivo a partir de lesiones de hojas, pero muchas veces los ataques se observan en el almacenamiento. Las temperaturas altas favorecen el desarrollo de este patógeno. Los síntomas son manchas redondas aproximadamente de 1 cm de diámetro pudiendo resultar una amplia zona afectada. Los cuerpos fructíferos del hongo presentar pequeños puntitos en forma concéntrica. Los tejidos internos presentan una podredumbre húmeda. La aplicación de una solución de hipoclorito de sodio (1500 ppm) a los frutos enfermos evita que la enfermedad se distribuya en los sanos.

- Podredumbre húmeda: Es una enfermedad que puede llegar a ser grave en posrecolección si el ambiente de conservación es húmedo. Causada por el hongo Rhyzopus stolonifer ocasionando una mancha acuosa, deprimida y de color pardo, dejando los tejidos blandos y pudiendo alcanzar a toda la pieza. El color de las fructificaciones es negro. El patógeno se conserva tanto en el suelo como en restos vegetales y penetra por las heridas. Por ello es importante mantener limpios los almacenes y realizar una manipulación cuidadosa para disminuir los ataques. La aplicación de fungicida diclorán y la inmersión de las piezas en una solución al 2% de sorbato de potasio y ácido sórbico reducen el inóculo. La temperatura óptima para su desarrollo es alta (25-30ºC), mientras que se detiene prácticamente a 5ºC.

- Podredumbre por Phoma: Esta enfermedad se inicia en campo pero se manifiesta en el almacenamiento. Los ataques se producen por las heridas y se manifiestan al inicio como pequeñas manchas de color oscuro, aumentando de tamaño conforme se extiende la infección por la pulpa. Este hongo se ve favorecido por humedades relativas altas y temperaturas moderadas.

- Xanthomonas campestris pv. cucurbitae: Los pequeños cancros provocados por esta bacteria en posrecolección avanza hacia el interior de los tejidos, provocando una podredumbre húmeda.

- Otros patógenos: Otros microorganismos patógenos que pueden afectar a las calabazas durante la conservación son la "mancha bacteriana", causada por Pseudomonas lachrymans; la "podredumbre negra" causada por el hongo Mycosphaerella citrullina, cuya incidencia es alta, al igual que la de Alternaria, en frutos dañados por heladas.

Cambios composicionales
Durante el almacenamiento el almidón se desdobla en azúcares, siendo esta conversión total en almacenamientos prolongados. Al mismo tiempo se produce una disminución de los azúcares consumidos por la respiración.

También ocurren cambios en la proporción de azúcares. La de glucosa aumenta durante el almacenamiento, aunque en el cultivar Butternut es muy alta la de sacarosa.

Comportamiento frente al etileno
La tasa de producción de etileno de las calabazas es baja, pero algunas variedades han mostrado daños por este gas, proveniente de fuentes exógenas.
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